SB 4.29.85
mayādhigatam adbhutam
evaṁ striyāśramaḥ puṁsaś
chinno 'mutra ca saṁśayaḥ
Es significativa la palabra striyā, que significa «junto con la esposa». La vida en común del hombre y la mujer constituye la esencia de la existencia material. En el mundo material, la atracción entre hombre y mujer es muy fuerte. Esa atracción entre macho y hembra es el principio básico de la existencia en todas las especies. Ese mismo principio de relación entre macho y hembra está también en la sociedad humana, sólo que en forma regulada. La existencia material significa que el varón y la hembra viven juntos y se sienten atraídos el uno al otro. Sin embargo, cuando comprendemos perfectamente la vida espiritual, esa atracción por el sexo opuesto pierde toda su fuerza. Esa atracción trae consigo un fuerte apego por el mundo material. Es un nudo que está muy apretado en el corazón.
puṁsaḥ striyā mithunī-bhāvam etaṁ
tayor mitho hṛdaya-granthim āhuḥ
ato gṛha-kṣetra-sutāpta-vittair
janasya moho 'yam ahaṁ mameti
Todos venimos al mundo material porque nos sentimos atraídos por la complacencia sensorial, y el nudo que nos ata estrechamente a la complacencia de los sentidos es la atracción entre macho y hembra. Esa atracción hace crecer en nosotros un fuerte apego por el mundo material, que se expresa en forma de gṛha-kṣetra-suta-āpta-vitta, es decir, casa, tierra, hijos, amigos, dinero, etc. De ese modo, nos enredamos en el concepto corporal de «yo» y «mío». Sin embargo, si entendemos la historia del rey Purañjana, y entendemos que la atracción sexual llevó a Purañjana a nacer como mujer en su siguiente vida, también entenderemos el proceso de la transmigración.
