SB 4.3.17

vidyā-tapo-vitta-vapur-vayaḥ-kulaiḥ
satāṁ guṇaiḥ ṣaḍbhir asattametaraiḥ
smṛtau hatāyāṁ bhṛta-māna-durdṛśaḥ
stabdhā na paśyanti hi dhāma bhūyasām
Palabra por palabra: 
vidyā — la educación; tapaḥ — la austeridad; vitta — la riqueza; vapuḥ — la belleza del cuerpo, etc; vayaḥ — la juventud; kulaiḥ — con herencia; satām — de los piadosos; guṇaiḥ — con esas cualidades; ṣaḍbhiḥ — seis; asattama-itaraiḥ — que para los que no son grandes almas tienen resultados contrarios; smṛtau — cordura; hatāyām — perdida; bhṛta-māna-durdṛśaḥ — cegado por el orgullo; stabdhāḥ — orgulloso; na — no; paśyanti — ve; hi — por; dhāma — las glorias; bhūyasām — de las grandes almas.
Traducción: 
Aunque la educación, la austeridad, la riqueza, la belleza, la juventud y la herencia son las seis cualidades de las personas muy elevadas, el que se enorgullece de poseerlas se ciega, pierde la cordura y no es capaz de reconocer las glorias de grandes personalidades.
Significado: 

Dakṣa era muy erudito, rico y austero, y además su ascendencia era muy elevada. Entonces, ¿cómo es posible que sintiese ira contra otros sin motivo justificado? La respuesta a ese posible argumento es que esas buenas cualidades - buena educación, buena familia, belleza y abundancia de riquezas - , cuando las posee una persona que se enorgullece de ello, producen muy malos resultados. La leche es muy buen alimento, pero tocada por una serpiente envidiosa se convierte en veneno. De la misma manera, no cabe duda de que los dones materiales de educación, riqueza, belleza, buena familia, etc., son muy buenos, pero cuando adornan a personas de naturaleza maliciosa, tienen efectos negativos. Cāṇakya Paṇḍita nos da otro ejemplo: Aunque una serpiente lleve una joya en la cabeza, sigue siendo peligrosa, porque es una serpiente. La serpiente, por naturaleza, envidia a las demás entidades vivientes, aunque sean inocentes. Para que una serpiente pique a otra criatura, no es necesario que ésta haya hecho nada; la serpiente tiene la costumbre de picar a criaturas inocentes. De manera similar, Dakṣa tenía muchas cualidades materiales, pero como era envidioso y estaba orgulloso de sus posesiones, todas esas cualidades eran impuras. De modo que la posesión de esos dones materiales a veces puede ser contraproducente para el que está avanzando en conciencia espiritual, en conciencia de Kṛṣṇa. Ofreciendo oraciones a Kṛṣṇa, Kuntīdevī se dirigió a Él llamándole akiñcana-gocara, «aquel a quien pueden acceder fácilmente los que carecen de adquisiciones materiales». Estar exhausto de lo material es ventajoso a la hora de progresar en el proceso de conciencia de Kṛṣṇa, aunque una persona consciente de su relación eterna con la Suprema Personalidad de Dios puede utilizar sus dones materiales, como por ejemplo una vasta erudición, belleza o elevado linaje, para el servicio del Señor; cuando así lo hace, esos dones son gloriosos. En otras palabras, las posesiones materiales del que no es consciente de Kṛṣṇa son igual a cero, pero ese cero, puesto al lado del Uno Supremo, se convierte instantáneamente en diez. Si no está al lado del Uno Supremo, el cero siempre es cero; aunque se le añadan cien ceros más, no subirá de cero. Si no se utilizan en el servicio consciente de Kṛṣṇa, los dones materiales pueden provocar la ruina de quien los posea y degradarle.