SB 4.30.21
evaṁ bruvāṇaṁ puruṣārtha-bhājanaṁ
janārdanaṁ prāñjalayaḥ pracetasaḥ
tad-darśana-dhvasta-tamo-rajo-malā
girāgṛṇan gadgadayā suhṛttamam
Aquí se describe al Señor con las palabras puruṣārtha- bhājanam (el que otorga el objetivo supremo de la vida). Toda forma de éxito que podamos desear en la vida, podemos obtenerla por la misericordia del Señor. Los Pracetās ya habían obtenido la misericordia del Señor, y por lo tanto, ya no estaban expuestos a la contaminación de las modalidades materiales. Esas modalidades se disiparon ante ellos como se disipa la oscuridad de la noche cuando sale el Sol. Con la aparición del Señor ante ellos, de un modo natural desapareció por completo todo rastro de contaminación de las cualidades materiales de rajas y tamas. De manera similar, el devoto sin motivaciones también se purifica de toda contaminación material cuando canta el mahā-mantra Hare Kṛṣṇa, pues el nombre del Señor y el Señor son idénticos. Como se afirma en el Śrīmad- Bhāgavatam (1.2.17):
7.5 śṛṇvatāṁ sva-kathāḥ kṛṣṇaḥ
puṇya-śravaṇa-kīrtanaḥ
hṛdy antaḥ-stho hy abhadrāṇi
vidhunoti suhṛt satām
«Śrī Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios, que es el Paramātmā [la Superalma] en el corazón de todos y el benefactor del devoto veraz, limpia de deseos de disfrute material el corazón del devoto que ha adquirido el vivo anhelo de escuchar Sus mensajes, que son virtuosos en sí mismos cuando se escuchan y cantan apropiadamente».
El santo nombre del Señor es el Señor mismo. Quien lo canta y lo escucha, se purifica. Poco a poco, toda la contaminación material desaparece. Los Pracetās, debido a la presencia del Señor ante ellos, ya se habían purificado, de modo que ahora podían ofrecer con las manos juntas las oraciones adecuadas. En otras palabras, los devotos, tan pronto como se ocupan en servicio devocional, se vuelven trascendentales a toda contaminación material, como se confirma en la Bhagavad- gītā (sa guṇān samatītyaitān brahma-bhūyāya kalpate). A veces los devotos se sienten insatisfechos por no poder ver personalmente a la Suprema Personalidad de Dios. Los Pracetās, cuando vieron al Señor Supremo en persona ante ellos, vieron desvanecerse toda sombra de infelicidad.
