SB 4.31.28
kṣattā niśamyājita-vāda-sat-kathām
pravṛddha-bhāvo 'śru-kalākulo muner
dadhāra mūrdhnā caraṇaṁ hṛdā hareḥ
Éste es un signo característico de la relación con devotos. El devoto recibe las enseñanzas de un alma liberada y se ve desbordado por el éxtasis del placer trascendental. Como afirma Prahlāda Mahārāja:
naiṣāṁ matis tāvad urukramāṅghriṁ
spṛśaty anarthāpagamo yad-arthaḥ
mahīyasāṁ pāda-rajo-'bhiṣekaṁ
niṣkiñcanānāṁ na vṛṇīta yāvat
No puede llegar a ser un devoto perfecto del Señor quien no haya tocado los pies de loto de un gran devoto. De aquel que no tiene nada que ver con este mundo material se dice que es niṣkiñcana. El proceso de autorrealización y el sendero que lleva de regreso al hogar, de vuelta a Dios, suponen entregarse al maestro espiritual genuino y poner sobre la cabeza el polvo de sus pies de loto. De esa forma se avanza en el sendero de la comprensión trascendental. Vidura, que tenía esa relación con Maitreya, alcanzó los resultados deseados.
