SB 4.9.4
jñātvāsya sarvasya ca hṛdy avasthitaḥ
kṛtāñjaliṁ brahmamayena kambunā
pasparśa bālaṁ kṛpayā kapole
Todos los devotos desean cantar las cualidades trascendentales del Señor; siempre tienen interés en escuchar acerca de esas cualidades trascendentales, y siempre están deseosos de glorificarlas; sin embargo, a veces, debido a sentimientos de humildad, esa glorificación se convierte en una situación embarazosa. La Personalidad de Dios, que está en el corazón de todos, da al devoto la inteligencia necesaria para que pueda glorificarle. Por esa razón, cuando un devoto escribe o habla acerca de la Suprema Personalidad de Dios, se considera que el Señor le está dictando las palabras desde el interior. Esto se confirma en el Capítulo Diez de la Bhagavad-gītā: A quienes se dedican constantemente a Su servicio amoroso trascendental, el Señor les indica, desde el interior, lo que deben ir haciendo para servirle. Ante los titubeos de Dhruva Mahārāja, que no tenía suficiente experiencia y no sabía cómo glorificarle, el Señor, por Su misericordia sin causa, le tocó en la frente con Su caracola, de manera que Dhruva sintió inspiración trascendental. Esa inspiración trascendental recibe el nombre de brahma-maya, debido a que la vibración sonora de la persona así inspirada se corresponde exactamente con el sonido de los Vedas. No se trata de la vibración sonora común en este mundo material. Por lo tanto, la vibración del mantra Hare Kṛṣṇa, aunque se presente en el alfabeto común, no debe ser considerada material ni mundana.
