SB 5.10.17
na tryakṣa-śūlān na yamasya daṇḍāt
nāgny-arka-somānila-vittapāstrāc
chaṅke bhṛśaṁ brahma-kulāvamānāt
Śrī Caitanya Mahāprabhu instruyó a Rūpa Gosvāmī en el Daśāśvamedha-ghāṭa, en Prayāga. Allí le señaló muy claramente la gravedad de la ofensa contra un vaiṣṇava, comparando esa vaiṣṇava-aparādha con hatī mātā, un elefante enloquecido que entra en un jardín y destroza todos los frutos y flores. De manera similar, quien ofende a un vaiṣṇava echa a perder todos sus logros espirituales. Mahārāja Rahūgaṇa sabía lo peligroso que es ofender a un brāhmaṇa, y por eso admitió con franqueza su falta. Hay muchas cosas peligrosas, como los rayos, el fuego, el castigo de Yamarāja, el castigo del tridente del Señor Śiva, etc., pero ninguna de ellas es tan seria como ofender a un brāhmaṇa de la talla de Jaḍa Bharata. Por esa razón, Mahārāja Rahūgaṇa descendió inmediatamente de su palanquín y se tendió a los pies de loto del brāhmaṇa Jaḍa Bharata para que le perdonase.
