SB 5.10.23
yaḥ kiṅkaro vai na pinaṣṭi piṣṭam
sva-dharmam ārādhanam acyutasya
yad īhamāno vijahāty aghaugham
Este argumento de Mahārāja Rahūgaṇa es, sin lugar a dudas, muy bueno. En su Bhakti-rasāmṛta-sindhu (1.2.4), Śrīla Rūpa Gosvāmī dice: tasmāt kenāpy upāyena manaḥ kṛṣṇe niveśayet: De una forma u otra, debemos ocuparnos en actividades conscientes de Kṛṣṇa. De hecho, todos los seres vivos son sirvientes eternos de Kṛṣṇa, pero el olvido lleva a las entidades vivientes a ocuparse como sirvientes eternos de māyā. Mientras estén ocupadas en el servicio de māyā, no podrán ser felices. Nuestro movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa tiene por objeto ocupar a la gente en el servicio del Señor Kṛṣṇa. Eso les ayudará a liberarse de todas las contaminaciones materiales y actividades pecaminosas. Esto se confirma en la Bhagavad-gītā (4.10): vīta-rāga-bhaya-krodhāḥ: Si nos desapegamos de las actividades materiales, nos liberaremos de la ira y el temor. Mediante la austeridad, nos purificamos y llegamos a ser merecedores de regresar al hogar, de vuelta a Dios. El rey tiene el deber de gobernar a sus súbditos de manera que puedan volverse conscientes de Kṛṣṇa. Eso sería muy beneficioso para todo el mundo. Por desgracia, los reyes y presidentes, en lugar de ocupar a la gente en el servicio del Señor, les ocupan en actividades de complacencia de los sentidos, actividades que, sin duda alguna, no benefician a nadie. El rey Rahūgaṇa trató de ocupar a Jaḍa Bharata en llevar su palanquín, lo cual es una forma de complacencia de los sentidos del rey. Sin embargo, si alguien carga con un palanquín puesto al servicio del Señor, eso, sin duda, le beneficiará. Si, en esta sociedad atea, un presidente ocupa a la gente en servicio devocional o en alguna actividad que despierte su conciencia de Kṛṣṇa, estará ofreciendo a los ciudadanos el mejor de los servicios.
