SB 5.11.3

na tasya tattva-grahaṇāya sākṣād
varīyasīr api vācaḥ samāsan
svapne niruktyā gṛhamedhi-saukhyaṁ
na yasya heyānumitaṁ svayaṁ syāt
Palabra por palabra: 
na — no; tasya — de él (un estudiante dedicado a los Vedas); tattva-grahaṇāya — para aceptar el verdadero sentido del conocimiento védico; sākṣāt — directamente; varīyasīḥ — muy excelsos; api — aunque; vācaḥ — palabras de los Vedas; samāsan — resultaron suficientemente; svapne — en un sueño; niruktyā — por ejemplo; gṛha- medhi-saukhyam — la felicidad en este mundo material; na — no; yasya — de aquel que; heya-anumitam — que se concluye que es inferior; svayam — de modo natural; syāt — resulta.
Traducción: 
De modo natural descubrimos que los sueños son falsos e inmateriales; de la misma manera, llega un momento en que comprendemos que la felicidad material es insignificante, tanto en esta vida como en la próxima, y tanto en este planeta como en los planetas superiores. Cuando comprendemos eso, los Vedas, a pesar de que son una excelente fuente de conocimiento, resultan insuficientes para darnos conocimiento directo de la verdad.
Significado: 

En la Bhagavad-gītā (2.45), Kṛṣṇa aconsejó a Arjuna que trascendiera las actividades materiales impulsadas por las tres modalidades materiales de la naturaleza (traiguṇya-viṣayā vedā nistraiguṇyo bhavārjuna). El objetivo del estudio de los Vedas es trascender las actividades de las tres modalidades de la naturaleza material. Claro está que en el mundo material se considera que la modalidad de la bondad es la mejor; desde el plano de sattva- guṇa podemos elevarnos a los sistemas planetarios superiores. Sin embargo, eso no es la perfección. Tenemos que llegar a la conclusión de que tampoco el plano de sattva-guṇa es bueno. Tal vez soñemos que somos reyes, con una maravillosa familia, esposa, hijos; pero tan pronto como el sueño se termina, llegamos a la conclusión de que todo era falso. De manera similar, para una persona que aspira a la salvación espiritual, la felicidad material es indeseable en todas sus formas. Mientras no lleguemos a la conclusión de que no tenemos nada que ver con ningún tipo de felicidad material, no podemos elevarnos al nivel de comprender la Verdad Absoluta, tattva-jñāna. Los karmīs, jñānīs y yogīs aspiran a elevarse en el ámbito material. Los karmīs trabajan día y noche sin parar en busca de un cierto bienestar corporal, y los jñānīs simplemente especulan acerca de cómo liberarse del enredo del karma y fundirse en la refulgencia del Brahman. Los yogīs son muy adictos a la adquisición de perfecciones materiales y poderes mágicos. Todos ellos están tratando de ser perfectos en el plano material; pero el devoto, mediante el servicio devocional, llega fácilmente al plano de nirguṇa; por lo tanto, para él los resultados de karma, jñāna y yoga son insignificantes. Es decir, el devoto es el único que está en el plano de tattva-jñāna. Los demás no lo están. La posición del jñānī, por supuesto, es mejor que la del karmī; pero esa posición también es insuficiente. El jñānī debe llegar a liberarse verdaderamente; después de la liberación, puede situarse en el plano del servicio devocional (mad-bhaktiṁ labhate parām).