SB 5.12.5-6
ayaṁ jano nāma calan pṛthivyāṁ
yaḥ pārthivaḥ pārthiva kasya hetoḥ
tasyāpi cāṅghryor adhi gulpha-jaṅghā-
jānūru-madhyora-śirodharāṁsāḥ
aṁse 'dhi dārvī śibikā ca yasyāṁ
sauvīra-rājety apadeśa āste
yasmin bhavān rūḍha-nijābhimāno
rājāsmi sindhuṣv iti durmadāndhaḥ
Tras analizar los cuerpos materiales del porteador y del pasajero del palanquín, Jaḍa Bharata establece la conclusión de que la verdadera fuerza vital es la entidad viviente, que es progenie o descendiente del Señor Viṣṇu; por lo tanto, en el mundo material, entre los seres móviles e inmóviles, el verdadero principio es el Señor Viṣṇu. Es Su presencia lo que hace que todo funcione y que se produzcan acciones y reacciones. Debe entenderse que quien ha llegado a comprender que el Señor Viṣṇu es la causa original de todo, está perfectamente situado en el plano del conocimiento. El rey Rahūgaṇa, a pesar del orgullo falso de creerse rey, en realidad no estaba situado en el plano del conocimiento. Ésa es la razón de que riñese a los porteadores del palanquín, entre quienes estaba Jaḍa Bharata, el brāhmaṇa autorrealizado. Ésa es la primera acusación que hace Jaḍa Bharata al rey, que se atrevía a hablar a un brāhmaṇa erudito desde el endeble plano de la ignorancia e identificándolo todo con la materia. El rey Rahūgaṇa presentó el argumento de que la entidad viviente sufre cuando el cuerpo se fatiga, ya que ella también está en el interior del cuerpo. En los siguientes versos se explica claramente que la entidad viviente no sufre debido a la fatiga del cuerpo. Śrīla Viśvanātha Cakravartī da el ejemplo de un niño adornado con alhajas muy pesadas. A pesar de lo delicado de su cuerpo, no siente fatiga, y sus padres tampoco piensan que deban quitárselas. La entidad viviente no tiene nada que ver con los dolores y placeres del cuerpo, que no son más que invenciones mentales. El hombre inteligente buscará la causa original de todo. Las combinaciones y permutaciones materiales pueden tener entidad real en los tratos mundanos, pero, verdaderamente, la fuerza vital, el alma, no tiene nada que ver con ellas. Aquellos que están frustrados de lo material cuidan del cuerpo y se inventan la figura del daridra- nārāyaṇa (Nārāyaṇa pobre). Sin embargo, no es cierto que el alma o la Superalma sean pobres por el simple hecho de que el cuerpo lo sea. Esa afirmación es de ignorantes. El alma y la Superalma están siempre aparte de los placeres y sufrimientos del cuerpo.
