SB 5.14.17
Debido a que ignora la existencia real del Señor, el alma condicionada imagina muchas cosas. Bajo la influencia de las actividades fruitivas, entra en contacto con sus familiares, padres, hijos y abuelos; son como briznas de hierba que la corriente de un río ha reunido por un instante; al momento siguiente, el río las lanza en distintas direcciones, y pierden todo contacto. En la vida condicionada, la entidad viviente está temporalmente en contacto con muchas otras almas condicionadas. El cariño material entre los miembros de una familia es tan fuerte que, después de la muerte del padre o del abuelo, la persona se complace en pensar que han vuelto a la familia en otro cuerpo. Eso puede que ocurra en ciertos casos, pero al alma condicionada siempre le gusta complacerse en esas invenciones mentales.
