SB 5.14.30
Cuando la entidad viviente completa el proceso de evolución, que comienza en cuerpos submarinos y la lleva hasta los mamíferos, al final alcanza la forma humana. En el proceso de evolución, las tres modalidades de la naturaleza material están siempre activas. Los que llegan a la forma humana merced a la cualidad de sattva-guṇa, en su última encarnación animal han sido vacas. Los que llegan a la forma humana a través de rajo-guṇa, fueron leones. Y los que alcanzan la forma humana a través de tamo-guṇa, fueron monos. A estos últimos, que han alcanzado la forma humana en esta era pasando por las especies de monos, los antropólogos modernos, como Darwin, les consideran descendientes de los monos. En este verso se nos informa de que quienes no tienen otra aspiración que la vida sexual, en realidad no son mejores que los monos. Esos animales son muy expertos en el disfrute sexual; a veces se les extirpan las glándulas sexuales para implantarlas en el cuerpo de un hombre anciano y permitirle así el goce sexual en la vejez. Ése es el progreso de la civilización contemporánea. En la India se han apresado y enviado a Europa muchos monos, a fin de utilizar sus testículos como sustitutos de las glándulas sexuales de personas ancianas. Aquellos que realmente descienden de los monos aspiran a expandir sus aristocráticas familias mediante la vida sexual. En los Vedas también se prescriben ceremonias cuya finalidad concreta es el perfeccionamiento de la vida sexual y la elevación a los sistemas planetarios superiores, donde los semidioses disfrutan de la vida sexual. También ellos se sienten muy inclinados al goce sexual, pues ese goce es el principio básico del disfrute material.
En una primera etapa, el alma condicionada es engañada por falsos svāmīs, yogīs y encarnaciones, a quienes acude para aliviarse de las miserias materiales. Al no encontrar satisfacción con ellos, acude a los devotos y brāhmaṇas puros, que tratan de elevarla para que se libere definitivamente del cautiverio material. Sin embargo, el alma condicionada falta de escrúpulos no puede seguir estrictamente los principios que prohiben la vida sexual ilícita, el consumo de sustancias embriagantes, los juegos de azar y el comer carne. Entonces cae de su posición y se refugia en personas que son como monos. En el movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa, a veces esos discípulos monos, incapaces de seguir estrictamente los principios regulativos, caen y tratan de formar grupos basados en la vida sexual. Ésa es la prueba de que esas personas descienden de los monos, como confirma la teoría de Darwin. Por esa razón, en este verso se afirma claramente: yathā vānara-jāteḥ.
