SB 5.14.38
Cualquier hombre cuerdo que analice detenidamente el modo de vida materialista podrá comprender que en este mundo no existe la felicidad. El alma condicionada, sin embargo, lleva recorriendo esa peligrosa senda desde tiempo inmemorial, y como no se relaciona con personas santas, bajo la influencia de la ilusión desea disfrutar del mundo material. A veces la energía material le da la oportunidad de encontrar la supuesta felicidad; pero el alma condicionada está recibiendo un castigo constante de la naturaleza material. Las Escrituras, por lo tanto, dicen: daṇḍya-jane rājā yena nadīte cubāya (Cc. Madhya 20.118). La vida materialista significa desdicha continuada, pero a veces consideramos felicidad el intervalo entre dos momentos de desdicha. A veces a un reo lo sumergen en el agua y vuelven a sacarlo. En realidad, todo es parte del castigo, pero cuando le sacan del agua, el reo siente un cierto bienestar. Lo mismo ocurre con el alma condicionada. Por eso todos los śāstras nos aconsejan la relación con devotos y personas santas.
'sādhu-saṅga', 'sādhu-saṅga' - - sarva-śāstre kaya
lava-mātra sādhu-saṅge sarva-siddhi haya
Un pequeño contacto con devotos puede bastar para que el alma condicionada se libere de las miserables condiciones materiales. Por esa razón, el movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa está tratando de dar a todo el mundo la oportunidad de relacionarse con personas santas. Todos los miembros de esta sociedad consciente de Kṛṣṇa deben ser sādhus perfectos, a fin de dar una oportunidad a las caídas almas condicionadas. Ésa es la mejor obra humanitaria.
