SB 5.18.31
artha-svarūpaṁ bahu-rūpa-rūpitam
saṅkhyā na yasyāsty ayathopalambhanāt
tasmai namas te 'vyapadeśa-rūpiṇe
Los filósofos māyāvādīs creen que la forma universal del Señor es real, y que Su forma personal es ilusoria. Un sencillo ejemplo nos permitirá comprender su error. El fuego está compuesto de tres elementos: el calor y la luz, que son su energía, y el tercero es el fuego en sí. Todo el mundo puede entender que el fuego original es la realidad y que el calor y la luz son simplemente su energía. Esas energías del fuego, - el calor y la luz - , no tienen forma; en ese sentido, puede decirse que son irreales. Sólo el fuego tiene forma, y, por lo tanto, es la verdadera forma del calor y la luz. Como afirma Kṛṣṇa en la Bhagavad-gītā (9.4): mayā tatam idaṁ sarvaṁ jagad avyakta-mūrtinā: «Yo, en Mi forma no manifestada, estoy presente en todo el universo». Vemos entonces que el aspecto impersonal del Señor es como la expansión del calor y la luz de un fuego. En la Bhagavad-gītā, el Señor continúa diciendo: mat-sthāni sarva-bhūtāni na cāhaṁ teṣv avasthitaḥ: Toda la creación material reposa en la energía de Kṛṣṇa, ya bien sea material, espiritual o marginal, pero como Su forma está ausente de la expansión de Su energía, Él no está presente en persona. Esa expansión inconcebible de la energía del Señor Supremo se denomina acintya-śakti. Por lo tanto, nadie puede comprender la verdadera forma del Señor sin ser devoto Suyo.
