SB 5.18.6

vedān yugānte tamasā tiraskṛtān
rasātalād yo nṛ-turaṅga-vigrahaḥ
pratyādade vai kavaye 'bhiyācate
tasmai namas te 'vitathehitāya iti
Palabra por palabra: 
vedān — los cuatro Vedas; yuga-ante — al final del milenio; tamasā — por el demonio de la personificación de la ignorancia; tiraskṛtān — robados; rasātalāt — del sistema planetario más bajo (Rasātala); yaḥ — quien (la Suprema Personalidad de Dios); nṛ-turaṅga-vigrahaḥ — adoptando la forma mitad caballo, mitad hombre; pratyādade — devolvió; vai — en verdad; kavaye — al poeta supremo (el Señor Brahmā); abhiyā-cate — cuando él Se los pidió; tasmai — a Él (la forma de Hayagrīva); namaḥ — respetuosas reverencias; te — a Ti; avitatha-īhitāya — cuya resolución nunca fracasa; iti — así.
Traducción: 
Al final del milenio, la personificación de la ignorancia adoptó la forma de un demonio y robó todos los Vedas, llevándolos al planeta Rasātala. Pero el Señor Supremo, en Su forma de Hayagrīva, a petición del Señor Brahmā, recuperó los Vedas y se los devolvió. Yo ofrezco respetuosas reverencias al Señor Supremo, cuya determinación nunca fracasa.
Significado: 

El conocimiento védico es imperecedero; pero en el mundo material a veces está manifiesto, y a veces no lo está. Cuando los habitantes del mundo material están demasiado inmersos en la ignorancia, el conocimiento védico desaparece. Sin embargo, el Señor Hayagrīva o el Señor Matsya siempre lo protegen, y a su debido tiempo, ese conocimiento se propaga de nuevo por intermedio del Señor Brahmā, el representante de confianza del Señor. Por esa razón, cuando Brahmā volvió a pedir el tesoro del conocimiento védico, el Señor satisfizo su deseo.