SB 5.2.10
brahmann arūpa-mukharāṁ śṛṇavāma tubhyam
labdhā kadamba-rucir aṅka-viṭaṅka-bimbe
yasyām alāta-paridhiḥ kva ca valkalaṁ te
LLeno del deseo lujurioso de ver a Pūrvacitti, Āgnīdhra se fijo sobre todo en la cintura y en las atractivas caderas de la muchacha. Cuando un hombre mira a una mujer con esos deseos de disfrute, queda cautivado por su cara, sus senos y su cintura, pues a la hora de satisfacer los deseos sexuales del hombre, la mujer comienza por atraerlo mediante los bellos rasgos de su cara, las hermosas curvas de sus senos, y también por su cintura. Pūrvacitti estaba vestida con finas sedas de color amarillo, y debido a ello, sus caderas tenían el aspecto de las flores kadamba. Con el cinturón que la ceñía, su cintura parecía rodeada de brasas incandescentes. Estaba perfectamente vestida, pero Āgnīdhra sentía ya tanta lujuria que le preguntó: «¿Por qué has venido desnuda?».
