SB 5.26.17
Este verso es muy instructivo; en él aprendemos que los animales inferiores, creados por las leyes de la naturaleza para causar molestias a los seres humanos, no tienen que sufrir ningún castigo. Sin embargo, los seres humanos, que tienen una conciencia más avanzada, no pueden hacer nada que vaya en contra de los principios del varṇāśrama-dharma sin ser condenados por ello. En la Bhagavad-gītā (4.13), Kṛṣṇa afirma: cātur-varṇyaṁ mayā sṛṣṭaṁ guṇa- karma-vibhāgaśaḥ: «Conforme a las tres modalidades de la naturaleza material y a las actividades asociadas con ellas, Yo creo las cuatro divisiones de la sociedad humana». Por lo tanto, los hombres se dividen en cuatro clases - brāhmaṇas, kṣatriyas, vaiśyas, y śūdras - , que deben actuar conforme a las regulaciones que tienen prescritas. No pueden desviarse de ellas. Una de esas reglas establece que nunca deben hacer daño a los animales, ni siquiera a los que molestan a los seres humanos. Un tigre que ataca a otro animal y se come su carne no incurre en pecado; pero el hombre que tiene un mayor grado de conciencia tiene que recibir un castigo si actúa de ese modo. En otras palabras, el ser humano que no hace uso de su mayor grado de conciencia, sino que actúa como un animal, tiene asegurado el castigo en muchos infiernos diferentes.
