SB 5.26.6
Yamarāja no es un personaje mitológico o de ficción; tiene su morada personal, Pitṛloka, de la cual es rey. Los agnósticos no creen en el infierno, pero Śukadeva Gosvāmī confirma la existencia de los planetas Naraka, que se encuentran entre Pātālaloka y el océano Garbhodaka. Yamarāja ha sido encargado por la Suprema Personalidad de Dios con la misión de velar por que los seres humanos no violen Sus reglas y regulaciones. Como se confirma en la Bhagavad-gītā (4.17):
karmaṇo hy api boddhavyaṁ
boddhavyaṁ ca vikarmaṇaḥ
akarmaṇaś ca boddhavyaṁ
gahanā karmaṇo gatiḥ
«Las complejidades de la acción son muy difíciles de entender. Por consiguiente, debemos conocer adecuadamente lo que es la acción, lo que es la acción prohibida, y lo que es la inacción». Debemos comprender la naturaleza de karma, vikarma y akarma, y actuar en consecuencia. Ésa es la ley de la Suprema Personalidad de Dios. Las almas condicionadas, que han venido al mundo material en busca del placer de los sentidos, tienen permitido el disfrute de los sentidos bajo ciertos principios regulativos. Si violan esos principios, tienen que ser juzgadas y castigadas por Yamarāja, quien las lleva a los planetas infernales y les impone el castigo adecuado para que vuelvan al plano de conciencia de Kṛṣṇa. Sin embargo, por la influencia de māyā, las almas condicionadas permanecen hechizadas por la modalidad de la ignorancia. Así, a pesar de los repetidos castigos de Yamarāja, no recuperan la cordura, sino que continúan viviendo en el ámbito material, cometiendo actividades pecaminosas una y otra vez.
