SB 5.3.15

yad u ha vāva tava punar adabhra-kartar iha samāhūtas tatrārtha-
dhiyāṁ mandānāṁ nas tad yad deva-helanaṁ deva devārhasi sāmyena
sarvān prativoḍhum aviduṣām.
Palabra por palabra: 
yat — debido a; u vāva — en verdad; tava — Tus; punaḥ — de nuevo; adabhra- kartaḥ — ¡oh, Señor, que llevas a cabo muchas actividades!; iha — aquí, en el recinto de este sacrificio; samāhūtaḥ — invitado; tatra — por lo tanto; artha-dhiyām — que aspiramos a satisfacer deseos materiales; mandānām — no muy inteligentes; naḥ — de nosotros; tat — eso; yat — lo cual; deva-helanam — falta de respeto a la Suprema Personalidad de Dios; deva-deva — Señor de señores; arhasi — por favor; sāmyena — debido a Tu equilibrio; sarvān — todo; prativoḍhum — tolera; aviduṣām — de nosotros, que somos completamente ignorantes.
Traducción: 
¡Oh, Señor!, Tú llevas a cabo muchas actividades maravillosas. Hemos celebrado este sacrificio con la única intención de lograr un hijo; así pues, nuestra inteligencia no es muy aguda. Nos falta experiencia para determinar el objetivo de la vida. Al invitarte a este insignificante sacrificio con motivos materiales, hemos cometido, sin duda alguna, una gran ofensa a Tus pies de loto. Por eso, ¡oh, Señor de señores!, apelamos a Tu misericordia sin causa y a Tu mente ecuánime para que perdones nuestra ofensa.
Significado: 

Los sacerdotes habían hecho venir al Señor Supremo desde Vaikuṇṭha por un motivo insignificante, y eso les hacía sentirse desdichados. El devoto puro nunca desea ver al Señor a menos que sea necesario. El Señor Se ocupa en diversas actividades, y el devoto puro no desea verle por capricho, es decir, por la complacencia de sus propios sentidos. El devoto puro simplemente depende de la misericordia del Señor, y cuando el Señor está complacido, el devoto puede verle cara a cara. El Señor es invisible incluso para semidioses como el Señor Brahmā y el Señor Śiva. Al llamar al Señor Supremo, los sacerdotes de Nābhi Mahārāja demostraron su falta de inteligencia; el Señor, sin embargo, descendió por Su misericordia sin causa. Todos ellos deseaban, por tanto, que el Señor les disculpase.

Las autoridades no aprueban que se adore al Señor Supremo para obtener beneficios materiales. Como se afirma en la Bhagavad-gītā (7.16):

catur-vidhā bhajante māṁ
janāḥ sukṛtino 'rjuna
ārto jijñāsur arthārthī
jñānī ca bharatarṣabha

«¡Oh, tú, el mejor de los Bhāratas!, cuatro clases de hombres piadosos comienzan a ofrecerme servicio devocional: el afligido, el que desea riquezas, el inquisitivo, y el que busca conocimiento acerca del Absoluto».

La persona comienza a iniciarse en el bhakti cuando se encuentra afligida o necesitada de dinero, o, también, cuando es inquisitiva y desea comprender la Verdad Absoluta. Aun así, las personas que se acercan al Señor Supremo con esa actitud no son verdaderos devotos. Debido a su interés en saber acerca de la Verdad Absoluta, la Suprema Personalidad de Dios, se les considera piadosos (sukṛtinaḥ). Como carecen de conocimiento acerca de las diversas actividades y ocupaciones del Señor, esas personas molestan al Señor innecesariamente, llevados por el deseo de beneficios materiales. El Señor, sin embargo, es tan bondadoso, que cumple los deseos de esos pedigüeños sin tener en cuenta las molestias. El devoto puro es anyābhilāṣitā-śūnya; adora al Señor sin motivación alguna. No actúa movido por la influencia de māyā en la forma de karma y jñāna. El devoto puro está siempre dispuesto a cumplir la orden del Señor, sin anteponer ninguna consideración personal. Los ṛtvijaḥ, los sacerdotes que celebraban el sacrificio, conocían muy bien la diferencia entre karma y bhakti, y como se consideraban bajo la influencia del karma, es decir, de las actividades fruitivas, pidieron perdón al Señor. Sabían que las razones que les habían llevado a invitar al Señor eran mezquinas.