SB 5.3.3
viśeṣaṁ kapiśa-kauśeyāmbara-dharam urasi vilasac-chrīvatsa-lalāmaṁ
daravara-vanaruha-vana-mālācchūry-amṛta-maṇi-gadādibhir
upalakṣitaṁ sphuṭa-kiraṇa-pravara-mukuṭa-kuṇḍala-kaṭaka-kaṭi-
sūtra-hāra-keyūra-nūpurādy-aṅga-bhūṣana-vibhūṣitam ṛtvik-sadasya-
gṛha-patayo 'dhanā ivottama-dhanam upalabhya sabahu-mānam
arhaṇenāvanata-śīrṣāṇa upatasthuḥ.
Aquí se indica claramente que la Suprema Personalidad de Dios no apareció como un ser humano corriente. Ante el rey Nābhi y sus acompañantes, Se manifestó como el más elevado de todos los seres vivos (Puruṣottama). En los Vedas se afirma: nityo nityānāṁ cetanaś cetanānām. La Suprema Personalidad de Dios también es un ser viviente, pero es el ser viviente supremo. En la Bhagavad-gītā (7.7), es el propio Señor Kṛṣṇa quien dice: mattaḥ parataraṁ nānyat kiñcid asti dhanañjaya: «¡Oh, conquistador de riquezas [Arjuna]!, no hay verdad superior a Mí». No hay nadie más atractivo que el Señor Kṛṣṇa, ni hay autoridad superior a la Suya. Ésa es una de las diferencias entre Dios y los seres vivos comunes. Según esta descripción del cuerpo trascendental del Señor Viṣṇu, al Señor se Le puede distinguir fácilmente de todos los demás seres vivos. Por consiguiente, Mahārāja Nābhi y sus sacerdotes y acompañantes ofrecieron reverencias al Señor y Le adoraron con diversos artículos. Como se afirma en la Bhagavad-gītā (6.22): yaṁ labdhvā cāparaṁ lābhaṁ manyate nādhikaṁ tataḥ, es decir: «Para el que obtiene esto, todo lo demás carece de valor». Aquel que llega a comprender a Dios y ve al Señor cara a cara, no tiene la menor duda de que ha obtenido lo mejor de todo. Raso 'py asya paraṁ dṛṣṭvā nivartate: Cuando se experimenta algo superior, la conciencia queda fija. Después de ver a la Suprema Personalidad de Dios, las cosas materiales pierden todo atractivo. A partir de entonces, la persona se vuelve estable en su adoración de la Suprema Personalidad de Dios.
