SB 5.3.8
puruṣārtha-svarūpasya kintu nāthāśiṣa āśāsānānām etad
abhisaṁrādhana-mātraṁ bhavitum arhati.
Siendo autosuficiente, el Señor Supremo no tiene necesidad de grandes sacrificios. Las actividades fruitivas para lograr una vida más opulenta son para aquellos que desean esa opulencia material para su propio beneficio. Yajñārthāt karmaṇo 'nyatra loko 'yaṁ karma-bandhanaḥ: Si nuestras actividades no van dirigidas a satisfacer al Señor, son actividades de māyā. Podemos construir un magnífico templo e invertir en él miles de dólares, pero el Señor no necesita ese templo. El Señor tiene muchos millones de templos para vivir, y no necesita nuestro esfuerzo. No tiene la menor necesidad de esas opulentas actividades. Somos nosotros quienes nos beneficiamos de ellas. Si empleamos nuestro dinero en construir un magnífico templo, nos liberamos de las reacciones de nuestros esfuerzos, y ello redunda en beneficio nuestro. Además, si nos esforzamos por hacer algo para agradar al Señor, Él Se complace con nosotros y nos da Su bendición. La conclusión es que esos grandiosos proyectos no son para beneficio del Señor, sino para nuestro propio beneficio. Si llegamos a recibir las bendiciones y el favor del Señor, nuestra conciencia podrá purificarse, y nos capacitaremos para regresar al hogar, de vuelta a Dios.
