SB 5.5.2
tamo-dvāraṁ yoṣitāṁ saṅgi-saṅgam
mahāntas te sama-cittāḥ praśāntā
vimanyavaḥ suhṛdaḥ sādhavo ye
El cuerpo humano es como una encrucijada, desde la que podemos seguir, o bien el sendero de la liberación, o bien el sendero que lleva a una condición infernal. En este verso se explica la manera en que se llega a esos senderos. Para seguir el sendero de la liberación, hay que relacionarse con mahātmās, y quien se relacione con personas apegadas a las mujeres y a la complacencia de los sentidos, seguirá la senda del cautiverio. Hay dos clases de mahātmās: el impersonalista y el devoto. Aunque sus objetivos son distintos, el proceso de emancipación es prácticamente el mismo. Ambos desean felicidad eterna. El uno busca la felicidad en el Brahman impersonal, y el otro la busca en la relación con la Suprema Personalidad de Dios. Como se explica en el primer verso: brahma-saukhyam. Brahman significa espiritual o eterno; tanto el impersonalista como el devoto buscan una vida eterna y bienaventurada. En todo caso, se nos aconseja que alcancemos la perfección. En palabras del Caitanya- caritāmṛta (Madhya 22.87):
asat-saṅga-tyāga, - - ei vaiṣṇava-ācāra
'strī-saṅgī' - - eka asādhu, 'kṛṣṇābhakta' āra
Para permanecer desapegados de las modalidades de la naturaleza material, debemos evitar la relación con las personas asat, los materialistas, que pueden ser de dos tipos: unos están apegados a las mujeres y a la complacencia de los sentidos, y los otros son simplemente no devotos. Aquí se recomienda, por una parte, relacionarse con mahātmās, y por otra, evitar a los no devotos y mujeriegos.
