SB 5.5.21-22
sarīsṛpās teṣu sabodha-niṣṭhāḥ
tato manuṣyāḥ pramathās tato 'pi
gandharva-siddhā vibudhānugā ye
devāsurebhyo maghavat-pradhānā
dakṣādayo brahma-sutās tu teṣām
bhavaḥ paraḥ so 'tha viriñca-vīryaḥ
sa mat-paro 'haṁ dvija-deva-devaḥ
En este verso se asigna a los brāhmaṇas una posición superior a la del Señor Supremo. El gobierno debe actuar bajo la guía de los brāhmaṇas. Ṛṣabhadeva recomendó a Su hijo mayor, Bharata, como emperador de la Tierra; no obstante, éste, para gobernar el mundo de modo perfecto, tendría que seguir las instrucciones de los brāhmaṇas. Al Señor se Le adora como brahmaṇya-deva. Él siente un gran afecto por los devotos, los brāhmaṇas. Esto no se refiere a los supuestos brāhmaṇas de casta, sino a los brāhmaṇas cualificados. El brāhmaṇa debe estar dotado de las ocho cualidades que se mencionan en el verso 24, como śama, dama, satya y titikṣā. Los brāhmaṇas siempre deben recibir nuestra adoración, y los gobernantes deben llevar a cabo sus deberes y regir a los ciudadanos bajo su guía. Por desgracia, en la era de Kali los jefes ejecutivos no son elegidos por las personas más inteligentes, ni guiados por brāhmaṇas cualificados. En consecuencia, el resultado es el caos. Se debe educar a las masas de gente para que sean conscientes de Kṛṣṇa, de modo que, siguiendo las pautas de la democracia, puedan elegir como jefe del gobierno a un devoto de primera categoría como Bharata Mahārāja. Si el jefe del estado sigue las instrucciones de brāhmaṇas cualificados, todo es perfecto y completo.
En este verso se menciona indirectamente el proceso evolutivo. En cierto modo, en él se respalda la teoría hoy vigente de que la vida evoluciona a partir de la materia, ya que se afirma: bhūteṣu vīrudbhyaḥ: Las entidades vivientes evolucionan a partir de las hortalizas, hierbas, plantas y árboles, que son superiores a la materia inerte. En otras palabras, la materia también tiene la potencia de manifestar entidades vivientes en forma de vegetales. En ese sentido, la vida viene de la materia, pero la materia también viene de la vida. Como dice Kṛṣṇa en la Bhagavad-gītā (10.8): ahaṁ sarvasya prabhavo mattaḥ sarvaṁ pravartate: «Yo soy la fuente de todos los mundos espirituales y materiales. Todo emana de Mí».
Las dos energías, material y espiritual, tienen su origen en Kṛṣṇa. Kṛṣṇa es el ser viviente supremo. Si bien puede decirse que en el mundo material una fuerza viviente se genera de la materia, debe admitirse que en origen, la materia se genera del ser viviente supremo. Nityo nityānāṁ cetanaś cetanānām. La conclusión es que todo, tanto lo material como lo espiritual, se genera del Ser Supremo. Desde el punto de vista evolutivo, la perfección se logra cuando la entidad viviente alcanza la posición de brāhmaṇa. Un brāhmaṇa es un adorador del Brahman Supremo, y el Brahman Supremo adora al brāhmaṇa. En otras palabras, el devoto está subordinado al Señor Supremo, y el Señor Se siente inclinado a procurar la satisfacción de Su devoto. Al brāhmaṇa se le da el nombre de dvija-deva, y al Señor, dvija-deva-deva. Él es el Señor de los brāhmaṇas.
El proceso evolutivo se explica también en el Caitanya-caritāmṛta (Madhya, Capítulo 19), donde se dice que hay dos tipos de entidades vivientes, las móviles y las inmóviles. Entre las entidades móviles están las aves, los mamíferos, los peces, los seres humanos, etc. De entre ellas se considera que las mejores son los seres humanos; sin embargo, seres humanos hay pocos, y de esa escasa cantidad, muchos son seres humanos de clase inferior, como los mlecchas, pulindas, bauddhas y śabaras. El ser humano que es lo bastante elevado como para aceptar los principios védicos, es superior. Entre los que aceptan los principios védicos generalmente denominados varṇāśrama (hoy en día se les da el nombre de «sistema hindú»), son pocos los que los siguen realmente. Entre los que realmente siguen esos principios védicos, la mayoría ejecutan actividades fruitivas u obras piadosas para alcanzar posiciones elevadas. Manuṣyāṇāṁ sahasreṣu kaścid yatati siddhaye: De entre muchas personas apegadas a las actividades fruitivas, tal vez haya un jñānī, es decir, una persona que tenga inclinaciones filosóficas y sea superior a los karmīs. Yatatām api siddhānāṁ kaścin māṁ vetti tattvataḥ: De entre muchos jñānīs, tal vez uno esté liberado del cautiverio material, y de entre millones de jñānīs liberados, puede que uno llegue a ser devoto de Kṛṣṇa.
