SB 5.5.6
avidyayātmany upadhīyamāne
prītir na yāvan mayi vāsudeve
na mucyate deha-yogena tāvat
Cuando su mente está contaminada de actividad fruitiva, la entidad viviente desea elevarse de una posición material a otra. Por lo general, todo el mundo se dedica a trabajar arduamente noche y día para mejorar su situación económica. Cuando una persona llega a conocer los rituales védicos, incluso entonces se siente atraída a elevarse a los planetas celestiales, sin saber que su verdadero interés está en regresar al hogar, de vuelta a Dios. Al actuar en el plano de la actividad fruitiva, la persona vaga por todo el universo, pasando por distintas especies y formas. Sólo si entra en contacto con un devoto del Señor, un guru, se apegará al servicio del Señor Vāsudeva. Para entender el conocimiento relativo a Vāsudeva, es necesario haber pasado por muchas vidas. Como se confirma en la Bhagavad-gītā (7.19): vāsudevaḥ sarvam iti sa mahātmā sudurlabhaḥ: Después de luchar por la existencia durante muchas vidas, puede que nos refugiemos en los pies de loto de Vāsudeva, Kṛṣṇa. Cuando eso ocurre, adquirimos sabiduría verdadera y nos entregamos a Él. Ésa es la única manera de detener el ciclo de nacimientos y muertes. Así lo confirma el Caitanya-caritāmṛta (Madhya 19.151), cuando Śrī Caitanya Mahāprabhu instruye a Śrīla Rūpa Gosvāmī en Daśāśvamedha-ghāṭa:
brahmāṇḍa bhramite kona bhāgyavān jīva
guru-kṛṣṇa-prasāde pāya bhakti-latā-bīja
La entidad viviente vaga por diversos planetas en distintas formas y en distintos cuerpos, pero si por casualidad entra en contacto con un maestro espiritual genuino, por la gracia de ese maestro espiritual logra el refugio del Señor Kṛṣṇa, y así comienza su vida devocional.
