SB 6.1.34-36
pīta-kauśeya-vāsasaḥ
kirīṭinaḥ kuṇḍalino
lasat-puṣkara-mālinaḥ
sarve ca nūtna-vayasaḥ
sarve cāru-caturbhujāḥ
dhanur-niṣaṅgāsi-gadā-
śaṅkha-cakrāmbuja-śriyaḥ
diśo vitimirālokāḥ
kurvantaḥ svena tejasā
kim arthaṁ dharma-pālasya
kiṅkarān no niṣedhatha
Las ropas, el aspecto físico y la conducta de una persona nos permiten conocerla un poco y hacernos una idea de su posición incluso antes de haber sido presentados. Así pues, los yamadūtas se sorprendieron mucho cuando vieron a los viṣṇudūtas, y les dijeron: «Por vuestro aspecto físico, parecéis caballeros muy nobles, y vuestro poder celestial es tan grande que habéis disipado las tinieblas del mundo material con vuestra refulgencia. ¿Por qué os molestáis entonces en impedirnos cumplir con nuestro deber?». Más adelante veremos que los yamadūtas, los sirvientes de Yamarāja, se equivocaron al considerar a Ajāmila un pecador. No sabían que, a pesar de toda una vida de pecado, se había purificado gracias al canto constante del santo nombre de Nārāyaṇa. En otras palabras, el que no es vaiṣṇava no puede comprender las actividades de otro vaiṣṇava.
En estos versos se describen con detalle las ropas y el aspecto físico de los habitantes de Vaikuṇṭhaloka. Van adornados con collares de flores y ropas de seda amarilla, y tienen cuatro brazos, en los que sostienen diversas armas. De modo que son manifiestamente parecidos al Señor Viṣṇu, pues han alcanzado la liberación sārūpya; sin embargo, a pesar de tener los mismos rasgos que Nārāyaṇa, actúan como sirvientes. Todos los habitantes de Vaikuṇṭhaloka saben perfectamente que su amo es Nārāyaṇa, Kṛṣṇa, y que todos ellos son Sus sirvientes. Son todos almas autorrealizadas nitya-mukta, pues están liberados eternamente. Aunque podrían hacerse pasar por Nārāyaṇa o Viṣṇu, nunca lo hacen; siempre permanecen conscientes de Kṛṣṇa y sirven al Señor con gran fidelidad. Ésa es la atmósfera de Vaikuṇṭhaloka. Del mismo modo, aquel que aprenda a ser fiel en el servicio del Señor Kṛṣṇa a través del movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa, vivirá siempre en Vaikuṇṭhaloka, sin nada que ver con el mundo material.
