SB 6.1.56-57
śīla-vṛtta-guṇālayaḥ
dhṛta-vrato mṛdur dāntaḥ
satya-vāṅ mantra-vic chuciḥ
gurv-agny-atithi-vṛddhānāṁ
śuśrūṣur anahaṅkṛtaḥ
sarva-bhūta-suhṛt sādhur
mita-vāg anasūyakaḥ
Los mensajeros de Yamarāja, los yamadūtas, están explicando qué es piadoso y qué impío, y la forma en que la entidad viviente queda enredada en el mundo material. Al explicar la historia de Ajāmila, los yamadūtas cuentan que, en sus comienzos, era un verdadero erudito en las Escrituras védicas. Era muy bondadoso con todos, de conducta intachable, limpio y pulcro; tenía todas las buenas cualidades. En otras palabras, era prácticamente un brāhmaṇa perfecto. Los brāhmaṇas deben ser perfectamente piadosos, seguir todos los principios regulativos, y poseer todas las buenas cualidades. En estos versos se explican las características de la piedad. Śrīla Vīrarāghava Ācārya comenta que dhṛta-vrata significa dhṛtaṁ vrataṁ strī-saṅga-rāhityātmaka-brahmacarya-rūpam. En otras palabras, Ajāmila fue un brahmacārī perfecto en el cumplimiento de las reglas y regulaciones del celibato; tenía muy buen corazón y era veraz, limpio y puro. En los siguientes versos se explicará cómo cayó de su posición, a pesar de todas esas buenas cualidades, hasta el extremo de verse amenazado por el castigo de Yamarāja.
