SB 6.17.34-35
citraketuḥ priyo 'nugaḥ
sarvatra sama-dṛk śānto
hy ahaṁ caivācyuta-priyaḥ
puruṣeṣu mahātmasu
mahāpuruṣa-bhakteṣu
śānteṣu sama-darśiṣu
Vaiṣṇavera kriyā, mudrā vijñeha nā bujhaya: Las actividades de los vaiṣṇavas excelsos y liberados no pueden sorprendernos; no debemos dejarnos desorientar, ni por esas actividades, ni por las actividades de la Suprema Personalidad de Dios. Tanto el Señor como Sus devotos están librados. Se encuentran en un mismo plano; laúnica diferencia es que el Señor es el amo y los devotos son sirvientes. Cualitativamente, son iguales. En la Bhagavad-gītā (9.29), el Señor dice:
samo 'haṁ sarva-bhūteṣu
na me dveṣyo 'sti na priyaḥ
ye bhajanti tu māṁ bhaktyā
mayi te teṣu cāpy aham
«Yo no envidio a nadie ni tengo preferencia por nadie. Soy ecuánime con todos. Pero aquel que me ofrece servicio con devoción es un amido y está en Mí, y Yo también soy un amigo para Él. Estas palabras de la Suprema Personalidad de Dios dejan claro que el Señor siempre siente mucho afecto por Sus devotos. En efecto, el Señor Śiva dice a Pārvatī: «Tanto Citraketu como yo Le somos muy queridos al Señor Supremo. En otras palabras, como sirvientes del Señor, él y yo estamos en el mismo nivel. Siempre somos amigos, y a veces nos gusta bromear. Cuando Citraketu se río a carcajadas de mi actitud, lo hizo amistosamente, de modo que no había razón para maldecirle». Así, el Señor Śiva trató de convencer a su esposa, Pārvatī, de que había sido bastante desconsiderada al maldecir a Citraketu.
Vemos aquí una diferencia entre hombre y mujer que se da incluso en niveles de vida superiores, y, de hecho, incluso el Señor Śiva y su esposa. El Señor Śiva comprendió perfectamente a Citraketu, pero Pārvatī no le comprendió. Así incluso en los niveles de vida superiores el hombre y la mujer poseen una capacidad de comprensión distinta. Puede decirse con claridad que el entendimiento de la mujer es siempre inferior al hombre. Hoy en día, en Occidente hay movimientos de protesta que reclaman igualdad entre hombre y mujer, pero de este versos e desprende que la mujer es siempre menos inteligente que el hombre.
Es evidente que Citraketu quiso criticar la conducta de su amigo el Señor Śiva, que estaba sentado con su esposa en el regazo. A su vez, el Señor Śiva también quiso criticar a Citraketu por presentarse externamente como un gran devoto, pero estar interesado en disfrutar con las mujeres vidyādharīs. Se trataba de bromas amistosas; no había ninguna razón seria para que Pārvatī maldijese a Citraketu. Tras escuchar las instrucciones del Señor Śiva, Pārvatī debió de sentirse muy avergonzada de haber maldecido a Citraketu y condenarle a que naciese como demonio. Madre Pārvatī maldijo a Citraketu porque no supo apreciar su posición; sin embargo, cuando comprendió las instrucciones del Señor Śiva, se sintió avergonzada.
