SB 6.3.16
hṛdā girā vāsu-bhṛto vicakṣate
ātmānam antar-hṛdi santam ātmanāṁ
cakṣur yathaivākṛtayas tataḥ param
Aunque las distintas partes del cuerpo no tienen capacidad para ver los ojos, éstos dirigen los movimientos de las partes del cuerpo. Las piernas se desplazan hacia adelante porque los ojos ven lo que hay enfrente, y las manos tocan porque los ojos distinguen los entes palpables. Del mismo modo, todos los seres vivos actúan conforme a la dirección de la Superalma, que está dentro del corazón. En la Bhagavad-gītā (15.15), el Señor confirma personalmente: sarvasya cāhaṁ hṛdi sanniviṣṭo mattaḥ smṛtir jñānam apohanaṁ ca: «Yo estoy situado en el corazón de todos, y doy indicaciones para el recuerdo, el conocimiento y el olvido». En otro pasaje de la Bhagavad-gītā, se afirma: īśvaraḥ sarva-bhūtānāṁ hṛd-deśe 'rjuna tiṣṭhati: «El Señor Supremo, en forma de Superalma, está situado en el corazón». La entidad viviente no puede hacer nada sin el consentimiento de la Superalma. La Superalma actúa en todo momento, pero la entidad viviente, mediante el uso de los sentidos, no puede entender la forma y las actividades de la Superalma. Es muy adecuado el ejemplo de los ojos y los miembros del cuerpo. Si los miembros pudieran ver, caminarían sin ayuda de los ojos; pero eso es imposible. Aunque por medio de las actividades sensoriales no podemos ver a la Superalma que está en el corazón, Su guía nos es necesaria.
