SB 6.3.26
sarvātmanā vidadhate khalu bhāva-yogam
te me na daṇḍam arhanty atha yady amīṣāṁ
syāt pātakaṁ tad api hanty urugāya-vādaḥ
En relación con esto, Śrīla Viśvanātha Cakravartī Ṭhākura cita el siguiente verso de las oraciones del Señor Brahmā (Bhāg. 10.14.29):
athāpi te deva padāmbuja-dvaya-
prasāda-leśānugṛhīta eva hi
jānāti tattvaṁ bhagavan-mahimno
na cānya eko 'pi ciraṁ vicinvan
Su significado es que incluso un gran erudito de los śāstras védicos puede no ser consciente en lo más mínimo de la existencia de la Suprema Personalidad de Dios y de Su nombre, fama, cualidades, etc., mientras que una persona no tan erudita puede comprender la posición de la Suprema Personalidad de Dios si, de una u otra forma, por ocuparse en servicio devocional, llega a ser un devoto puro del Señor. Por esa razón en este verso Yamarāja dice: evaṁ vimṛśya sudhiyo bhagavati: Los que se ocupan en el servicio amoroso del Señor son sudhiyaḥ, inteligentes; pero, en cambio, no lo son los eruditos védicos que no comprenden el nombre, la fama y las cualidades de Kṛṣṇa. Devoto puro es aquel que tiene la inteligencia clara; él es verdaderamente reflexivo, ya que se ocupa en el servicio del Señor con la mente, las palabras y el cuerpo; y no por llamar la atención, sino con amor. Los no devotos pueden hacer un espectáculo de la religión, pero eso no tiene la menor eficacia, pues, aunque hagan ostentación de visitar un templo o una iglesia, están pensando en otras cosas. Esas personas están faltando a su deber religioso y merecen el castigo de Yamarāja. Sin embargo, al devoto se le disculpa incluso si, involuntariamente o por accidente, debido a sus hábitos pasados, comete algún acto pecaminoso. Ése es el valor del movimiento de saṅkīrtana.
