SB 6.5.12
bhagavān svāśrayaḥ paraḥ
tam adṛṣṭvābhavaṁ puṁsaḥ
kim asat-karmabhir bhavet
Nārada Muni había mencionado un reino con un solo rey, sin ningún rival. El mundo espiritual en su totalidad, y la manifestación cósmica en particular, sólo tienen un propietario o disfrutador, la Suprema Personalidad de Dios, que está más allá de la manifestación material. Por esa razón, al Señor se Le ha descrito con la palabra turya, es decir, «que existe en la cuarta dimensión». También se Le ha calificado de abhava. La palabra bhava, que significa «nace», se deriva de bhū, «ser». Como se afirma en la Bhagavad-gītā (9): bhūtva bhūtvā pralīyate: Las entidades vivientes del mundo material deben nacer y ser destruidas repetidamente. La Suprema Personalidad de Dios, sin embargo, no es ni bhūtvā ni pralīyate; Él es eterno. En otras palabras, no está obligado a nacer como los seres humanos o los animales, que nacen y mueren repetidas veces debido a su ignorancia con respecto al alma. La Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, no está sujeto a esos cambios de cuerpo, y a quien piense de otra forma, se le considera necio (avajānanti māṁ mūḍhā mānuṣīṁ tanum āśritam). Nārada Muni aconseja a los seres humanos que no pierdan el tiempo saltando de aquí para allá como los gatos y los monos, sin obtener ningún verdadero provecho. El ser humano tiene el deber de entender a la Suprema Personalidad de Dios.
