SB 6.5.38
bālānāṁ mati-bhid dhareḥ
pārṣada-madhye carasi
yaśo-hā nirapatrapaḥ
La mentalidad de Prajāpati Dakṣa sigue vigente en nuestros días. Cuando los jóvenes se unen al movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa, sus padres y supuestos tutores se irritan con el fundador del movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa, porque creen que sus hijos han sido inducidos sin ninguna necesidad a privarse de los placeres materiales de comer, beber y divertirse. Los karmīs, los trabajadores fruitivos, creen que hay que disfrutar al máximo de la presente vida en el mundo material y, al mismo tiempo, realizar también algunas actividades piadosas para alcanzar la elevación a los sistemas planetarios superiores y seguir disfrutando en la siguiente vida. Sin embargo, los yogīs, y en especial los bhakti-yogīs, son indiferentes a las opiniones del mundo material. No tienen el menor interés en viajar a los sistemas planetarios superiores de los semidioses para disfrutar de una larga vida en una civilización materialista avanzada. En palabras de Prabodhānanda Sarasvatī: kaivalyaṁ narakāyate tridaśa-pūr ākāśa- puṣpāyate: Para el devoto, fundirse en la existencia del Brahman es algo infernal, y la vida en los sistemas planetarios superiores de los semidioses es como un fuego fatuo, una fantasmagoría sin verdadera existencia real. El devoto puro no tiene interés ni en la perfección yóguica, ni en viajar a los sistemas planetarios superiores, ni en la unidad con el Brahman. Su único interés es ofrecer servicio a la Personalidad de Dios. Prajāpati Dakṣa era un karmī, de modo que no sabía apreciar el gran servicio que Nārada Muni había prestado a sus once mil hijos. Por el contrario, le acusaba de ser un pecador y llegó incluso a decir que el hecho de que Nārada Muni fuese un sirviente personal de la Suprema Personalidad de Dios suponía una difamación para el Señor. De este modo, Dakṣa criticó a Nārada Muni acusándole de ofender al Señor, a pesar de que era un conocido sirviente del Señor.
