SB 7.10.11
naikāntino me mayi jātv ihāśiṣa
āśāsate 'mutra ca ye bhavad-vidhāḥ
tathāpi manvantaram etad atra
daityeśvarāṇām anubhuṅkṣva bhogān
La vida de un manu dura el equivalente a setenta y un ciclos de cuatro yugas, cada uno de los cuales dura 4.300.000 años. Los ateos, en su intento de disfrutar de opulencias materiales, realizan enérgicos esfuerzos para construir grandes residencias, carreteras, ciudades y fábricas, pero, desgraciadamente, no pueden vivir más que ochenta, noventa o, a lo sumo, cien años. El materialista, aunque invierte muchísima energía en crear un reino de alucinaciones, sólo podrá disfrutarlo durante unos breves años. Prahlāda Mahārāja, sin embargo, era un devoto, y el Señor le permitió disfrutar de opulencias materiales en la posición de rey de los materialistas. Prahlāda Mahārāja había nacido en la familia de Hiraṇyakaśipu, que era el más grande de los materialistas; como legítimo heredero de su padre, Prahlāda recibió del Señor Supremo la autorización para disfrutar del reino de su padre durante más años que los que un materialista podría siquiera calcular. El devoto no necesita opulencias materiales, pero, si es un devoto puro, tendrá grandes posibilidades de disfrutar también de la felicidad material, sin esfuerzo personal alguno. Por consiguiente, el servicio devocional se nos aconseja a todos en toda circunstancia. Quien desee opulencia material también puede elevarse a la posición de devoto puro, y así verá satisfechos sus deseos. En el Śrīmad-Bhāgavatam (2.3.10), se afirma:
akāmaḥ sarva-kāmo vā
mokṣa-kāma udāra-dhīḥ
tīvreṇa bhakti-yogena
yajeta puruṣaṁ param
«La persona inteligente es aquella que, tanto si lo desea todo como si no desea nada, como si desea fundirse en la existencia del Señor, adora al Señor Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, ofreciéndole servicio amoroso trascendental».
