SB 7.10.13
kalevaraṁ kāla-javena hitvā
kīrtiṁ viśuddhāṁ sura-loka-gītāṁ
vitāya mām eṣyasi mukta-bandhaḥ
Śrīla Viśvanātha Cakravartī Ṭhākura dice: evaṁ prahlādasyāṁśena sādhana-siddhatvaṁ nitya-siddhatvaṁ ca nāradādivaj jñeyam. Hay dos clases de devotos: sādhana-siddha y nitya-siddha. Prahlāda Mahārāja es un siddha mixto; es decir, su perfección se debe en parte a sus prácticas de servicio devocional, y en parte es perfección eterna. Puede comparársele a devotos como Nārada. En el pasado, Nārada Muni había sido hijo de una sirvienta; así tuvo oportunidad de ocuparse en servicio devocional, y en su siguiente vida alcanzó la perfección (sādhana-siddhi). Sin embargo Nārada es también nitya-siddha, ya que nunca olvida a la Suprema Personalidad de Dios.
Es muy importante la palabra kuśalena. En la vida en el mundo material, debemos ser muy expertos. El mundo material es el mundo de la dualidad, porque a veces tenemos que actuar de modo impío, y otras veces realizamos actos piadosos. Aunque no queramos cometer actos impíos, el mundo está hecho de tal manera que siempre hay peligro (padaṁ padaṁ yad vipadām). Así, incluso el devoto se crea muchos enemigos en su práctica de servicio devocional. Ésa fue la experiencia personal de Prahlāda Mahārāja, quien tuvo por enemigo a su propio padre. El devoto debe ser experto en hallar la manera de pensar siempre en el Señor Supremo, de modo que las reacciones en forma de sufrimiento no puedan afectarle. Así es como se regulan de manera experta pāpa-puṇya, las actividades piadosas e impías. Los devotos excelsos como Prahlāda Mahārāja son jīvan-mukta; están liberados incluso mientras viven en el cuerpo material.
