SB 7.11.28

santuṣṭālolupā dakṣā
dharma-jñā priya-satya-vāk
apramattā śuciḥ snigdhā
patiṁ tv apatitaṁ bhajet
Palabra por palabra: 
santuṣṭā — siempre satisfecha; alolupā — sin ser codiciosa; dakṣā — muy experta en servir; dharma-jñā — perfectamente versada en los principios religiosos; priya — agradable; satya — veraz; vāk — en el hablar; apramattā — atenta en el servicio de su esposo; śuciḥ — siempre limpia y pura; snigdhā — afectuosa; patim — al esposo; tu — pero; apatitam — que no se haya degradado; bhajet — debe adorar.
Traducción: 
La mujer casta no debe ser codiciosa, sino que debe sentirse satisfecha en toda circunstancia. Debe ser muy experta en la administración del hogar, y conocer perfectamente los principios religiosos. En sus palabras, debe ser agradable y veraz; debe ser muy cuidadosa y mantenerse siempre limpia y pura. De este modo, la mujer casta debe ocuparse con afecto en el servicio de un marido que no se haya degradado.
Significado: 

Según la instrucción de Yājñavalkya, una autoridad en cuestión de principios religiosos: āśuddheḥ sampratikṣyo hi mahāpātaka-dūṣitaḥ: Quien no se ha purificado conforme a los métodos de daśa-vidhā-saṁskāra se considera contaminado por las reacciones de grandes actividades pecaminosas. Sin embargo, en la Bhagavad-gītā el Señor dice: na māṁ duṣkṛtino mūḍhāḥ prapadyante narādhamāḥ: «Aquellos malvados que no se entregan a Mí son lo más bajo de la humanidad». La palabra narādhama significa «no devoto». También Śrī Caitanya Mahāprabhu dice: yei bhaje sei baḍa, abhakta - hīna, chāra: Todo el que es devoto está libre de pecado, pero el que no es devoto, es el más degradado y condenable. Por consiguiente, a la esposa casta se le recomienda no relacionarse con su esposo, si éste se ha degradado. Se considera degradado al esposo adicto a los cuatro principios de la actividad pecaminosa: vida sexual ilícita, comer carne, juegos de azar y tomar sustancias embriagantes. De modo específico, se debe considerar contaminado a todo aquel que no sea un alma entregada a la Suprema Personalidad de Dios. Por lo tanto, a la mujer casta se le aconseja no resignarse a servir a un marido de esas características. La mujer casta no debe resignarse a ser una especie de esclava de un esposo narādhama, el más bajo de los hombres. Si bien la mujer tiene unos deberes que no son los del hombre, ninguna mujer casta tiene el deber de servir a un marido degradado. Si ése es su caso, se le recomienda que abandone la compañía del esposo. Sin embargo, que la mujer abandone la compañía de su esposo no significa que deba casarse de nuevo, y, de ese modo, darse a la prostitución. La mujer casta que tiene la desdicha de casarse con un esposo degradado debe vivir separada de él. Del mismo modo, también el esposo puede separarse de su mujer, si ésta no es casta conforme a las descripciones de los śāstras. La conclusión es que el marido debe ser un vaiṣṇava puro, y la mujer debe ser una esposa casta con todas las características indicadas. De ese modo, ambos será felices y harán progreso espiritual en el sendero de conciencia de Kṛṣṇa.