SB 7.12.29-30

mano manorathaiś candre
buddhiṁ bodhyaiḥ kavau pare
karmāṇy adhyātmanā rudre
yad-ahaṁ mamatā-kriyā
sattvena cittaṁ kṣetra-jñe
guṇair vaikārikaṁ pare
apsu kṣitim apo jyotiṣy
ado vāyau nabhasy amum
kūṭasthe tac ca mahati
tad avyakte 'kṣare ca tat
Palabra por palabra: 
manaḥ — la mente; manorathaiḥ — junto con los deseos materiales; candre — a Candra, el semidiós de la Luna; buddhim — la inteligencia; bodhyaiḥ — con el objeto de la inteligencia; kavau pare — a la persona erudita suprema, el Señor Brahmā; karmāṇi — las actividades materiales; adhyātmanā — con el ego falso; rudre — al Señor Śiva (Rudra); yat — de donde; aham — yo soy el cuerpo material; mamatā — todo lo que pertenece al cuerpo material es mío; kriyā — esas actividades; sattvena — junto con el concepto de la existencia; cittam — la conciencia; kṣetra- jñe — al alma individual; guṇaiḥ — junto con las actividades materiales dirigidas por las cualidades materiales; vaikārikam — las entidades vivientes sometidas a la influencia de las modalidades materiales; pare — en el Ser Supremo; apsu — en el agua; kṣitim — la tierra; apaḥ — el agua; jyotiṣi — en los astros luminosos, y en concreto, en el Sol; adaḥ — el brillo; vāyau — en el aire; nabhasi — en el cielo; amum — éste; kūṭasthe — en el concepto materialista de la vida; tat — éste; ca — también; mahati — en el mahat-tattva, la energía material total; tat — éste; avyakte — en lo no manifestado; akṣare — en la Superalma; ca — también; tat — éste.
Traducción: 
La mente, junto con todos los deseos materiales, debe fundirse en el semidiós de la Luna. Todos los objetos de la inteligencia, con la inteligencia misma, deben situarse en el Señor Brahmā. El ego falso, que está sometido a la influencia de las modalidades materiales de la naturaleza y que nos induce a pensar: «Yo soy el cuerpo, y todo lo relacionado con el cuerpo es mío», debe fundirse, junto con las actividades materiales, en Rudra, la deidad regente del ego falso. La conciencia material, junto con el objetivo del pensamiento, debe fundirse en el ser viviente individual, y los semidioses, que actúan bajo las modalidades de la naturaleza material, deben fundirse, junto con el ser viviente desvirtuado, en el Ser Supremo. La tierra debe fundirse en el agua, el agua en el brillo del Sol, este brillo en el aire, el aire en el cielo, el cielo en el ego falso, el ego falso en la energía material total, la energía material total en los elementos no manifestados [la energía material en su aspecto pradhāna], y, por último, el aspecto componente de la manifestación material en la Superalma.