SB 7.15.32-33
pūra-kumbhaka-recakaiḥ
yāvan manas tyajet kāmān
sva-nāsāgra-nirīkṣaṇaḥ
yato yato niḥsarati
manaḥ kāma-hataṁ bhramat
tatas tata upāhṛtya
hṛdi rundhyāc chanair budhaḥ
En este verso se explica en pocas palabras la práctica del yoga. Cuando esa práctica de yoga es perfecta, podemos ver a la Superalma, el aspecto Paramātmā de la Suprema Personalidad de Dios, en lo más profundo del corazón. Sin embargo, en la Bhagavad-gītā (6.47), el Señor Supremo dice:
yoginām api sarveṣām
mad-gatenāntarātmanā
śraddhāvān bhajate yo māṁ
sa me yuktatamo mataḥ
«De todos los yogīs, aquel que tiene una gran fe y siempre mora en Mí, piensa en Mí y Me ofrece servicio amoroso trascendental, es el que está más íntimamente unido a Mí en yoga y es el más elevado de todos. Ésa es Mi opinión». El devoto puede volverse inmediatamente un yogī perfecto, gracias a su práctica de mantener siempre a Kṛṣṇa en lo más hondo del corazón. Ésa es otra manera de practicar yoga fácilmente. El Señor dice:
man-manā bhava mad-bhakto
mad-yājī māṁ namaskuru
«Piensa siempre en Mí, sé Mi devoto, adórame y ofréceme tu homenaje» (Bg. 18.65). Aquel que practica servicio devocional manteniendo siempre a Kṛṣṇa en lo más hondo del corazón (man-manāḥ) se convierte de inmediato en un yogī de primera categoría. Por otra parte, al devoto no le resulta difícil mantener a Kṛṣṇa dentro de la mente. La práctica del yoga puede servir de ayuda a una persona corriente que está absorta en el concepto corporal de la vida, pero quien emprende directamente el servicio devocional no tendrá dificultad en llegar inmediatamente a la posición de yogī perfecto.
