SB 7.15.36
tri-vargāvapanāt punaḥ
yadi seveta tān bhikṣuḥ
sa vai vāntāśy apatrapaḥ
La institución de varṇāśrama-dharma regula las actividades materialistas. Sin varṇāśrama-dharma, las actividades materialistas forman parte de la vida animal. Pero incluso en la vida humana, cuando se observan los principios de varṇa y āśrama - brāhmaṇa, kṣatriya, vaiśya, śūdra, brahmacarya, gṛhastha, vānaprastha y sannyāsa - , es necesario terminar entrando en la orden de sannyāsa, la orden de renuncia, pues sólo gracias a esa orden de renuncia podremos situarnos en el plano de brahma-sukha, o felicidad trascendental. Quien alcanza ese nivel deja de sentirse atraído por los deseos de disfrute. En verdad, la persona sólo está capacitada para ser sannyāsī cuando desaparecen esas perturbaciones, y especialmente las que se deben a los deseos de disfrutar del placer sexual. De lo contrario, no se debe entrar en la orden de sannyāsa. Si se entra en esa orden sin la debida madurez, hay muchísimas posibilidades de sentirse atraído por las mujeres y los deseos sexuales, y, de ese modo, volver a ser un supuesto gṛhastha, una víctima de las mujeres. Una persona así es muy desvergonzada, y se la califica de vāntāśī, «el que come lo que ya ha vomitado». Su vida es una verdadera condena. En nuestro movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa, por consiguiente, se aconseja a los sannyāsīs y brahmacārīs que se mantengan estrictamente apartados de la compañía de mujeres, para que no haya posibilidad de que caigan de nuevo víctimas de la lujuria.
