SB 7.2.38
tyaktāḥ pitṛbhyāṁ na vicintayāmaḥ
abhakṣyamāṇā abalā vṛkādibhiḥ
sa rakṣitā rakṣati yo hi garbhe
Como se afirma en la Bhagavad-gītā (18.61): īśvaraḥ sarva- bhūtānāṁ hṛd-deśe 'rjuna tiṣṭhati: El Señor está en el corazón de todos. Desde ahí, brinda Su protección a todos y concede a la entidad viviente los diversos cuerpos de que desea disfrutar. Todo se hace bajo la orden de la Suprema Personalidad de Dios. Por lo tanto, no debemos lamentar el nacimiento y la muerte de los seres vivos, pues todo ello ha sido dispuesto por el Señor Supremo. En la Bhagavad-gītā (15.15), el Señor Kṛṣṇa dice: sarvasya cāhaṁ hṛdi sanniviṣṭo mattaḥ smṛtir jñānam apohanaṁ ca: «Yo estoy situado en el corazón de todos, y de Mí vienen el recuerdo, el conocimiento y el olvido». Debemos actuar conforme a las indicaciones del Señor, que está en el corazón; sin embargo, debido a que el alma condicionada desea actuar de modo independiente, el Señor le permite actuar y experimentar las reacciones de sus actos. Dice el Señor: sarva-dharmān parityajya mām ekaṁ śaraṇaṁ vraja: «Abandona todos los demás deberes y simplemente entrégate a Mí». A la persona que no se conduce conforme a las órdenes de la Suprema Personalidad de Dios se le ofrece la oportunidad de disfrutar del mundo material. En lugar de imponerle restricciones, el Señor da al alma condicionada la oportunidad de disfrutar, de manera que, al madurar en experiencia, tras muchísimas vidas (bahūnāṁ janmanām ante), llegue a entender que el único deber de todos los seres vivos consiste en entregarse a los pies de loto de Vāsudeva.
