SB 7.4.20
dṛptasyocchāstra-vartinaḥ
kālo mahān vyatīyāya
brahma-śāpam upeyuṣaḥ
Muchos han sido los ejemplos de demonios que, después de obtener opulencias materiales, se han vuelto tan exageradamente orgullosos que han violado las leyes y regulaciones de los śāstras autoritativos. Ése fue el comportamiento de Hiraṇyakaśipu. Como se afirma en la Bhagavad-gītā (16.23):
yaḥ śāstra-vidhim utsṛjya
vartate kāma-kārataḥ
na sa siddhim avāpnoti
na sukhaṁ na parāṁ gatim
«Aquel que hace a un lado las disposiciones de las Escrituras y actúa según sus propios caprichos, no consigue ni la perfección, ni la felicidad, ni el destino supremo». La palabra śāstra se refiere a aquello que regula nuestras actividades. No podemos violar ni transgredir las leyes y principios regulativos que se mencionan en los śāstras. Esto se confirma repetidas veces en la Bhagavad-gītā:
tasmāc chāstraṁ pramāṇaṁ te
kāryākārya-vyavasthitau
jñātvā śāstra-vidhānoktaṁ
karma kartum ihārhasi
«Mediante las regulaciones de las Escrituras, debes entender lo que es tu deber y lo que no lo es. Conociendo esas reglas y regulaciones, actúa de manera que, gradualmente, vayas elevándote» (Bg. 16.24). Debemos actuar conforme a las directrices de los śāstras; pero la energía material es tan poderosa que, en el momento en que obtenemos opulencia material, comenzamos a transgredir las leyes de los śāstras. Y cuando violamos esas leyes, entramos en el sendero de la destrucción.
