SB 7.4.30

tasya daitya-pateḥ putrāś
catvāraḥ paramādbhutāḥ
prahrādo 'bhūn mahāṁs teṣāṁ
guṇair mahad-upāsakaḥ
yasyāsti bhaktir bhagavaty akiñcanā
sarvair guṇais tatra samāsate surāḥ
Palabra por palabra: 
tasya — de él (Hiraṇyakaśipu); daitya-pateḥ — el rey de los daityas; putrāḥ — hijos; catvāraḥ — cuatro; parama-adbhutāḥ — maravillosos y con grandes cualidades; prahrādaḥ — el que llevaba el nombre de Prahlāda; abhūt — era; mahān — el más grande; teṣām — de todos ellos; guṇaiḥ — con cualidades trascendentales; mahat- upāsakaḥ — que era un devoto puro de la Suprema Personalidad de Dios.
Traducción: 
Hiraṇyakaśipu tenía cuatro hijos maravillosos, poseedores de grandes cualidades; de entre ellos sobresalía Prahlāda. En verdad, Prahlāda poseía todas las cualidades trascendentales, pues era un devoto puro de la Personalidad de Dios.
Significado: 

«En la persona que tiene una fe inquebrantable en Kṛṣṇa, se manifiestan de modo sobresaliente todas las buenas cualidades de Kṛṣṇa y de los semidioses» (Bhāg. 5.12). Aquí se alaba a Prahlāda Mahārāja porque, debido a su adoración de la Suprema Personalidad de Dios, tenía todas las buenas cualidades. Es decir, el devoto puro, que está libre de motivaciones personales, goza de todas las buenas cualidades, tanto materiales como espirituales. Cuando una persona es espiritualmente avanzada, es decir, es un devoto del Señor estable y generoso, en su cuerpo se manifiestan todas las buenas cualidades. Por el contrario: harāv abhaktasya kuto mahad-guṇāḥ: Las buenas cualidades materiales que pueda tener alguien que no es devoto del Señor carecen de valor. Ése es el veredicto de los Vedas.