SB 7.5.9

vatsa prahrāda bhadraṁ te
satyaṁ kathaya mā mṛṣā
bālān ati kutas tubhyam
eṣa buddhi-viparyayaḥ
Palabra por palabra: 
vatsa — ¡oh, querido hijo!; prahrāda — Prahlāda; bhadram te — que goces de todas las bendiciones y de toda buena fortuna; satyam — la verdad; kathaya — habla; — no; mṛṣā — una mentira; bālān ati — pasando por encima de los demás niños demonios; kutaḥ — de dónde; tubhyam — a ti; eṣaḥ — esta; buddhi — de la inteligencia; viparyayaḥ — contaminación.
Traducción: 
Querido hijo Prahlāda, te deseamos paz y buena fortuna. No nos mientas, por favor; dinos solamente la verdad. Estos niños que ves no son como tú; ellos no van explicando ideas desencaminadas. ¿Cómo has aprendido esas enseñanzas? ¿Cómo se ha arruinado de ese modo tu inteligencia?
Significado: 

Prahlāda Mahārāja sólo era un niño; por esa razón, sus maestros pensaron que, con un trato pacífico, el pequeño diría la verdad inmediatamente y revelaría el secreto, la forma en que los vaiṣṇavas habían ido a darle lecciones acerca del servicio devocional. Era, por supuesto, sorprendente, que los demás hijos de los daityas, que iban a la misma escuela, no estuviesen contaminados; Prahlāda Mahārāja era el único al que se consideraba contaminado por las enseñanzas de los vaiṣṇavas. El principal deber de los maestros era descubrir quiénes habían sido los vaiṣṇavas que habían echado a perder con sus enseñanzas la inteligencia de Prahlāda.