SB 7.7.26
buddhi-bhedaiḥ kriyodbhavaiḥ
svarūpam ātmano budhyed
gandhair vāyum ivānvayāt
Como ya se ha explicado, en nuestra existencia hay tres estados: vigilia, sueño y sueño profundo. En esos tres estados tenemos distintas experiencias. El alma es, pues, el observador de los tres estados. En realidad, las actividades del cuerpo no son actividades del alma, pues el alma es diferente del cuerpo. Del mismo modo que los aromas son distintos del vehículo material que los transporta, el alma está desapegada de las actividades materiales. Este análisis puede planteárselo la persona que se ha refugiado por completo en los pies de loto del Señor Supremo. Esto se confirma en la declaración védica: yasmin vijñāte sarvam evaṁ vijñātaṁ bhavati. En cuanto comprendemos a la Suprema Personalidad de Dios, comprendemos también todo lo demás. Los grandes eruditos, científicos, filósofos y religiosos siempre están confusos, debido a que no se refugian en los pies de loto del Señor. Así lo confirma el Śrīmad-Bhāgavatam (10.2.32):
ye 'nye 'ravindākṣa vimukta-māninas
tvayy asta-bhāvād aviśuddha-buddhayaḥ
Aunque alguien podría pensar artificialmente que se ha liberado de la contaminación material, mientras no se refugie en los pies de loto del Señor, su inteligencia estará contaminada. Como se afirma en la Bhagavad-gītā (3.42):
indriyāṇi parāṇy āhur
indriyebhyaḥ paraṁ manaḥ
manasas tu parā buddhir
yo buddheḥ paratas tu saḥ
Por encima de los sentidos está la mente, por encima de la mente está la inteligencia, y por encima de la inteligencia está el alma. Finalmente, cuando la inteligencia se purifica por medio del servicio devocional, nos situamos en el plano de buddhi- yoga. Esto se explica también en la Bhagavad-gītā (dadāmi buddhi-yogaṁ taṁ yena mām upayānti te). Cuando el servicio devocional se perfecciona y la inteligencia se purifica, podemos valernos de la inteligencia para regresar al hogar, de vuelta a Dios.
