SB 7.9.12
sarvātmanā mahi gṛṇāmi yathā manīṣam
nīco 'jayā guṇa-visargam anupraviṣṭaḥ
pūyeta yena hi pumān anuvarṇitena
Queda perfectamente claro que una persona, para ser devoto, no necesita haber nacido en una familia muy elevada, ni ser rico, aristocrático o muy hermoso. Ninguna de esas cualidades hará que se ocupe en servicio devocional. Debemos cultivar el sentimiento devocional: «Dios es grande y yo soy muy pequeño. Por lo tanto, mi deber es ofrecer oraciones al Señor». Sólo partiendo de esa base podremos comprender al Señor y ofrecerle servicio. En la Bhagavad- gītā (18.55), el Señor dice:
bhaktyā mām abhijānāti
yāvān yaś cāsmi tattvataḥ
tato māṁ tattvato jñātvā
viśate tad-anantaram
«ánicamente se Me puede comprender tal y como soy, como la Suprema Personalidad de Dios, por medio del servicio devocional. Y cuando, mediante esa devoción, se tiene plena conciencia de Mí, se puede entrar en el Reino de Dios». Así pues, Prahlāda Mahārāja decidió ofrecer sus mejores oraciones al Señor, sin pararse en consideraciones acerca de su posición material.
