SB 7.9.17
śokāgninā sakala-yoniṣu dahyamānaḥ
duḥkhauṣadhaṁ tad api duḥkham atad-dhiyāhaṁ
bhūman bhramāmi vada me tava dāsya-yogam
Prahlāda Mahārāja aspiraba a ocuparse en el servicio de los pies de loto del Señor. Tras la muerte de su padre, que gozaba de gran opulencia material, Prahlāda iba a ser el heredero de sus propiedades, que se extendían por todo el mundo; Prahlāda, sin embargo, no se sentía inclinado a aceptar esas opulencias materiales, ya que las condiciones materiales están en todas partes, en los planetas celestiales y en los infernales, tanto para los hijos de ricos como para los de pobres. Por lo tanto, en la vida no hay ninguna condición que sea mínimamente agradable. Si deseamos el placer libre de contaminaciones de la vida bienaventurada, debemos ocuparnos en el servicio amoroso trascendental del Señor. La opulencia material puede ser algo muy agradable en el momento en que disfrutamos de ella, pero, para llegar a esa situación temporalmente agradable, tenemos que trabajar muchísimo. Un hombre pobre puede hacerse rico y estar mejor situado, pero, para alcanzar esa posición, habrá tenido que sufrir muchísimo. Lo cierto es que, en la vida material, las condiciones de miseria y de felicidad en que podamos encontrarnos son igual de miserables. Si verdaderamente deseamos una vida feliz y llena de bienaventuranza, debemos volvernos conscientes de Kṛṣṇa y ocuparnos constantemente en el servicio amoroso trascendental del Señor. Ése es el verdadero remedio. El mundo entero vive bajo la ilusión de que la gente será feliz si progresa en la adopción de medidas materialistas para neutralizar las miserias de la vida condicionada, pero esos intentos jamás tendrán éxito. La humanidad debe recibir una educación que le permita ocuparse en el servicio amoroso trascendental del Señor. Ése es el objetivo del movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa. Cambiar las circunstancias materiales no puede traernos la felicidad, pues las dificultades y el sufrimiento están en todas partes.
