SB 7.9.2
dṛṣṭvā taṁ mahad adbhutam
adṛṣṭāśruta-pūrvatvāt
sā nopeyāya śaṅkitā
El Señor tiene infinidad de formas y aspectos corporales (advaitam acyutam anādim ananta-rūpam). Aunque todas esas formas existen en Vaikuṇṭha, Lakṣmīdevī, la diosa de la fortuna, bajo la inspiración de līlā-śakti, no podía reconocer aquella forma sin precedentes del Señor. En relación con esto, Śrīla Madhvācārya recita los siguientes versos del Brahmāṇḍa Purāṇa:
adṛṣṭāśruta-pūrvatvād
anyaiḥ sādhāraṇair janaiḥ
nṛsiṁhaṁ śaṅkiteva śrīr
loka-mohāyano yayau
prahrāde caiva vātsalya-
darśanāya harer api
jñātvā manas tathā brahmā
prahrādaṁ preṣayat tadā
ekatraikasya vātsalyaṁ
viśeṣād darśayed dhariḥ
avarasyāpi mohāyakrameṇaivāpi vatsalaḥ
En otras palabras, para el hombre común, la forma de Nṛsiṁhadeva del Señor es indudablemente maravillosa y excepcional; sin embargo, para un devoto como Prahlāda Mahārāja, esa espantosa forma del Señor no tiene nada de extraordinario. Por la gracia del Señor, el devoto no tiene dificultad en comprender que el Señor puede aparecer en la forma que desee. Por consiguiente, el devoto nunca siente temor de esas formas. Gracias al favor especial del Señor, Prahlāda Mahārāja permanecía en silencio y libre de temor, a pesar de que todos los semidioses, y entre ellos la propia Lakṣmīdevī, sentían mucho temor del Señor Nṛsiṁhadeva. Nārāyaṇa-parāḥ sarve na kutaścana bibhyati (Bhāg. 6.17.28). Los devotos puros de Nārāyaṇa, como Prahlāda Mahārāja, no sólo están libres del temor ante todos los peligros de la vida material, sino que se mantienen en esa condición libre de miedos incluso cuando el Señor aparece para aliviarles del temor.
