SB 7.9.22
kālo vaśī-kṛta-visṛjya-visarga-śaktiḥ
cakre visṛṣṭam ajayeśvara ṣoḍaśāre
niṣpīḍyamānam upakarṣa vibho prapannam
La rueda de las miserias materiales también es creación de la Suprema Personalidad de Dios. Él, sin embargo, no está bajo el control de la energía material, sino que, por el contrario, es su controlador; nosotros, las entidades vivientes, sí que estamos bajo el control de la energía material. Cuando abandonamos nuestra posición constitucional (jīvera `svarūpa' haya - kṛṣṇera `nitya-dāsa'), la Suprema Personalidad de Dios crea la energía material junto con su influencia sobre las almas condicionadas. Por lo tanto, Él es el Supremo, y sólo Él puede liberar al alma condicionada del acoso de la naturaleza material (mām eva ye prapadyante māyām etāṁ taranti te). Māyā, la energía externa, impone continuamente a las almas condicionadas el sufrimiento de las tres miserias del mundo material. Por esa razón, en un verso anterior, Prahlāda Mahārāja oró al Señor: «Excepto Tu Señoría, nadie puede salvarme». Prahlāda Mahārāja ha explicado también que los protectores de un niño, es decir, sus padres, no pueden salvarle del ataque del nacimiento y la muerte; tampoco los médicos y las medicinas nos pueden salvar de la muerte, ni los barcos, o medidas de protección equivalentes, pueden salvar al que se ahoga en el agua, pues todo está bajo el control de la Suprema Personalidad de Dios. Por lo tanto, la sufriente humanidad debe entregarse a Kṛṣṇa, como el propio Kṛṣṇa exige en la instrucción final de la Bhagavad-gītā (18.66):
sarva-dharmān parityajya
mām ekaṁ śaraṇaṁ vraja
ahaṁ tvāṁ sarva-pāpebhyo
mokṣayiṣyāmi mā śucaḥ
«Abandona toda clase de religión y sencillamente entrégate a Mí. Yo te liberaré de toda reacción pecaminosa. No temas». Todos los miembros de la sociedad humana deben aprovechar esta oferta, para que Kṛṣṇa les salve del peligro de ser aplastados por la rueda del tiempo, la rueda del pasado, el presente y el futuro.
La palabra niṣpīḍyamānam («ser aplastado») es muy significativa. En realidad, todas las entidades vivientes sometidas al condicionamiento material están siendo aplastadas una y otra vez; para salvarnos de esa situación, debemos refugiarnos en la Suprema Personalidad de Dios. Entonces seremos felices. Es también muy significativa la palabra prapannam, pues, a menos que nos entreguemos por completo al Señor Supremo, no podremos evitar que la rueda del tiempo nos aplaste. El gobierno encierra al delincuente en la prisión y le castiga, pero, si lo desea, el mismo gobierno puede liberarle de la vida en prisión. De manera similar, debemos convencernos de que la condición material de sufrimiento en que nos encontramos nos ha sido dada por la Suprema Personalidad de Dios, y que es a Él a quien debemos acudir si deseamos salvarnos de ese sufrimiento. De ese modo, podremos salvarnos del condicionamiento material.
