SB 7.9.8
brahmādayaḥ sura-gaṇā munāyo 'tha siddhāḥ
sattvaikatāna-gatayo vacasāṁ pravāhaiḥ
nārādhituṁ puru-guṇair adhunāpi pipruḥ
kiṁ toṣṭum arhati sa me harir ugra-jāteḥ
Un vaiṣṇava puede estar perfectamente cualificado para servir al Señor, pero, cuando ofrece oraciones al Señor, se considera lo más bajo. Kṛṣṇadāsa Kavirāja Gosvāmī, por ejemplo, el autor del Caitanya-caritāmṛta, dice:
jagāi mādhāi haite muñi se pāpiṣṭha
purīṣera kīṭa haite muñi se laghiṣṭha
Con esas palabras explica que se considera falto de cualidades, más bajo que los gusanos del excremento y más pecaminoso que Jagāi y Mādhāi. En realidad, ésa es la manera en que piensa de sí mismo el vaiṣṇava puro. Del mismo modo, Prahlāda Mahārāja era un vaiṣṇava puro y excelso, pero se consideraba el menos cualificado para ofrecer oraciones al Señor Supremo. Mahājano yena gataḥ sa panthāḥ. Así es como debe pensar todo vaiṣṇava puro. No debe estar falsamente orgulloso de sus cualidades vaiṣṇavas. Por eso Śrī Caitanya Mahāprabhu nos da la siguiente instrucción:
tṛṇād api sunīcena
taror iva sahiṣṇunā
amāninā mānadena
kīrtanīyaḥ sadā hariḥ
«Para cantar el santo nombre del Señor, se debe tener una mentalidad humilde y considerarse más bajo que una brizna de hierba de la calle. Se debe ser más tolerante que un árbol, sin el menor asomo de prestigio falso, y estar dispuesto a ofrecer pleno respeto a los demás. Con esa mentalidad, se puede cantar constantemente el santo nombre del Señor». Si no somos mansos y humildes, será muy difícil que progresemos en la vida espiritual.
