SB 8.12.38
diṣṭyā tvaṁ vibudha-śreṣṭha
svāṁ niṣṭhām ātmanā sthitaḥ
yan me strī-rūpayā svairaṁ
mohito 'py aṅga māyayā
El Señor Śiva es el mejor de los semidioses, y, por lo tanto, el mejor de los devotos (vaiṣṇavānāṁ yathā śambhuḥ). Por esa razón, la Suprema Personalidad de Dios alabó su carácter ejemplar, y le ofreció Su bendición diciendo: «Te deseo toda buena fortuna». A veces, cuando un devoto está un poco orgulloso, el Señor Supremo manifiesta Su poder supremo para purificarle de esa idea errónea. Tras haber sido fuertemente hostigado por la potencia del Señor Viṣṇu, el Señor Śiva volvió a su condición normal, libre de agitaciones. Ésa es la posición del devoto, que no debe agitarse en ninguna circunstancia, ni aun ante los peores reveses. Como se confirma en la Bhagavad-gītā (6.22): yasmin sthito na duḥkhena guruṇāpi vicālyate: El devoto tiene plena fe en la Suprema Personalidad de Dios, y debido a ello nunca se agita, ni siquiera ante las más grandes pruebas. Esa ausencia de orgullo sólo está al alcance de los devotos de primera categoría, entre los cuales está el Señor Śambhu.
