SB 8.12.47
amṛtam amara-varyān āśayat sindhu-mathyam
kapaṭa-yuvati-veṣo mohayan yaḥ surārīṁs
tam aham upasṛtānāṁ kāma-pūraṁ nato 'smi
La Suprema Personalidad de Dios expone claramente la enseñanza de esta narración acerca de cómo fue batido el océano de leche. Él es ecuánime con todos, pero, aun así, siente un cariño natural por Sus devotos, y Les favorece. En la Bhagavad-gītā (9.29), el Señor dice:
samo 'haṁ sarva-bhūteṣu
na me dveṣyo 'sti na priyaḥ
ye bhajanti tu māṁ bhaktyā
mayi te teṣu cāpy aham
«Yo no envidio a nadie ni tengo preferencia por nadie. Soy ecuánime con todos. Pero aquel que Me ofrece servicio con devoción es un amigo y está en Mí, y Yo también soy un amigo para Él». Esta parcialidad por parte de la Suprema Personalidad de Dios es natural. La actitud del padre que cuida de sus hijos no es parcial, sino que se basa en una correspondencia de amor. Los hijos dependen del cariño del padre, y el padre les mantiene con cariño. De la misma forma, los devotos sólo conocen los pies de loto del Señor, de modo que el Señor siempre está dispuesto a brindarles protección y a satisfacer sus deseos. Por esa razón, el Señor dice: kaunteya pratijānīhi na me bhaktaḥ praṇaśyati: «¡Oh, hijo de Kuntī!, declara abiertamente que Mi devoto nunca perece».
Así terminan los significados de Bhaktivedanta del Capítulo Duodécimo del Canto Octavo del Śrīmad-Bhāgavatam, titulado «La encarnación Mohinī-mūrti confunde al Señor Śiva».
