SB 8.16.6
kuṭumbāsaktayā tvayā
gṛhād apūjitā yātāḥ
pratyutthānena vā kvacit
El casado tiene el deber de recibir a quienes le visitan, aun si el visitante es su enemigo. Si una persona visita nuestro hogar, debemos ofrecerle un recibimiento adecuado, levantándonos y ofreciéndole un asiento. En los śāstras se ordena: gṛhe śatrum api prāptaṁ viśvastam akutobhayam: Un visitante debe ser recibido de tal manera que, incluso si es enemigo nuestro, llegue a olvidar que está en casa de su enemigo. En función de nuestra posición social, debemos ofrecer un buen recibimiento a toda persona que visite nuestra casa. Como mínimo, se le debe ofrecer un asiento y un vaso de agua, para que el visitante no se sienta a disgusto. Kaśyapa Muni preguntó a Aditi si alguna vez había faltado al respeto a esa clase de visitas, atithis. La palabra atithi se refiere a alguien que viene sin haber sido invitado.
