SB 8.19.2
vacas tavaitaj jana-deva sūnṛtaṁ
kulocitaṁ dharma-yutaṁ yaśas-karam
yasya pramāṇaṁ bhṛgavaḥ sāmparāye
pitāmahaḥ kula-vṛddhaḥ praśāntaḥ
Prahlāda Mahārāja es un vívido ejemplo de devoto puro. Alguien podría argumentar que Prahlāda Mahārāja, a pesar de ser muy anciano, vivía apegado a su familia, y, en particular, a su nieto Bali Mahārāja, de modo que su ejemplo no puede ser el ideal. Por esa razón, en este verso se emplea la palabra praśāntaḥ. El devoto siempre es sobrio. No se perturba en ninguna circunstancia. Debido a su devoción pura por el Señor, se le debe considerar praśānta, sobrio, incluso si permanece en la vida de gṛhastha, sin renunciar a las posesiones materiales. Por eso Śrī Caitanya Mahāprabhu dice:
kibā vipra, kibā nyāsī, śūdra kene naya
yei kṛṣṇa-tattva-vettā, sei `guru' haya
«Quien conoce la ciencia de Kṛṣṇa, sea cual sea su posición - brāhmaṇa, sannyāsī o śūdra - , está capacitado como maestro espiritual» (Cc. Madhya 8.128). La persona que conoce perfectamente la ciencia de Kṛṣṇa es un guru, sea cual sea su posición en la vida. Por lo tanto, Prahlāda Mahārāja es un guru en toda circunstancia.
En este pasaje, Su Señoría Vāmanadeva enseña también a los sannyāsīs y brahmacārīs que no deben pedir más de lo necesario. Vāmanadeva sólo pidió tres pasos de tierra, aunque Bali Mahārāja estaba dispuesto a darle todo lo que pidiera.
